miércoles, 8 de octubre de 2014

Post-apocalipsis en Leganés

Composición (I)
Las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury o el relato El rebaño de César Mallorquí son las lecturas ideales para preparar el disfrute intenso de esta muestra tan especial. Lo corrobora el propio autor Luis Checa, que acaba de presentarla recientemente en la sala de exposiciones Julián Besteiro de Leganés (Avda. Rey Juan Carlos I, 30). Allí puede contemplarse hasta el próximo 28 de octubre (lunes-viernes, de 09:00 a 21:00 h). 

Recuerdos del futuro es una serie emplazada en “espacios urbanos viejos, abandonados o en decadencia” que se revelan “misteriosos” en la medida en que, de alguna forma, dejan vislumbrar o intuir vestigios humanos, como declara Checa a ASC. Su objetivo supo captar esos “fragmentos de la vida cotidiana que pasan desapercibidos” desde un enfoque existencialista, en una apuesta personal por lo que gusta de definir como una suerte de “ética narrativa” de la fotografía, una voluntad comprometida con las historias detrás de cada instantánea. Él es un “fotógrafo literario” que defiende el calado poético de la imagen como metáfora y, en general, que “toda disciplina artística exprese primero una sensación, luego un sentimiento y, finalmente, una idea”. 

"Y el obrero voló"
Con esta filosofía, invita a la reflexión sobre “el tiempo y la huella que dejamos tras nosotros”, a imaginar “una humanidad sin humanos, un cosmos donde la nostalgia del pasado se ve amenazada por un futuro desolado”. El resultado es un recorrido sinestésico que ofrece “una belleza inquietante con ausencia de fronteras entre realidad y ficción”, en palabras certeras del Premio Nacional de Ilustración, Teo Puebla. 

Es fácil deducir que la educación visual del joven artista, influenciada por su licenciatura en Historia del Arte y los viajes a lo largo de su vida, le aboca tanto a una “técnica pictórica”, de acento en el diseño y el color, como a un trabajo “visceral” en el que “lo antiguo” llega a adquirir “matices revolucionarios” y desafiantes para el presente en comparación con “todas esas obsolescencias programadas de nuestro tiempo”. 

Materia y alma (I)
De entre toda la obra expuesta, destaca “Materia y alma (I)”. Se trata de una fotografía muy representativa de la inquietante serie, a juicio del autor. Fue tomada en Edimburgo, un dato informativo interesante a pesar de que la recomendación sería abstenerse de racionalizar las localizaciones concretas para recrearse en los efectos más ingrávidos de la experiencia. Lo relevante es que su escenografía evoca “todas esas vidas ocultas en una calle muerta”.
No puede olvidarse el acusado componente generacional de la propuesta. Nacido en el año 1983, Luis Checa forma parte de un grupo de edad que, posterior a la denominada generación bisagra, en lo tecnológico y otros aspectos socioculturales derivados, constituye el verdadero puente levadizo entre usos desfasados y nuevas prácticas. Es ése el público escogido que más claro tiene lo que fueron, pueden ser, y, de hecho, son hoy, esos Recuerdos del futuro a los que se homenajea.

"Al otro lado"



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