sábado, 18 de octubre de 2014

Los extraterrestres invaden Getafe

“¿Conoces esas historias en las que los alienígenas colonizan la Tierra, un grupo de personas anónimas sacan lo mejor de sí mismas y, gracias a su valentía y espíritu de sacrificio, consiguen salvar el planeta y se convierten en héroes? Pues ¡Malditos terrícolas! no es de ese tipo de historias”, explica divertido J. Olloqui a ASC. Porque su novela “es una parodia de los clásicos relatos de invasiones extraterrestres, desde La guerra de los mundos de H.G.Wells hasta Independence Day de Roland Emmerich, donde se plantea un ataque de los invasores a Madrid con protagonistas que actúan como lo haría cualquier persona en su sano juicio: ¡huir como ratas cobardes!”.

Estos ¡Malditos terrícolas! (Ilarión) están ahora a punto de aterrizar en la ciudad de Getafe gracias a una cita con la firma del autor que tendrá lugar esta tarde en la caseta de la editorial Drakul (plaza General Palacio), a partir de las 18:30 h. Getafe Negro acoge esta “novela sin mayores pretensiones, que da exactamente lo que promete: diversión y entretenimiento”. Por su parte, Olloqui, seguidor de la literatura policiaca y criminal “pero no un gran experto”, aprecia que la convocatoria “no sea hermética sino permeable a otros géneros como la fantasía, la ciencia ficción o el terror”. Su valoración, tanto personal como profesional, de la experiencia getafense es muy positiva por adelantado. “Que la zona sur de Madrid albergue un festival de género capaz de atraer cada año a una mayor cantidad de personas, resulta esperanzador”, argumenta.

En coherencia con el talante de este marco popular, el escritor lanza una invitación directa y afable a todos los públicos porque considera que “la historia es corta, fresca y fácil de leer, así que nadie debería tener ningún problema a la hora de acercarse a ella". Con el añadido, por supuesto, de que "los amantes de la ciencia ficción con ganas de reírse de sí mismos la disfrutarán muchísimo más porque encontrarán bastante humor a costa de esos códigos tan encorsetados en los que suelen moverse tradicionalmente este tipo de relatos”.

Quiere subrayar que “cualquiera puede leer el libro, pasar un buen rato y, como mínimo, reírse unas cuantas veces”. Pero también deja una advertencia: “es grosero y gamberro, si no te gusta leer palabrotas, este libro no es para ti”.


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