martes, 30 de septiembre de 2014

Vanguardia literaria en Fuenlabrada

Fue, al fin, “una convención Steampunk donde el peso recayó sobre la literatura”. De la estela de entusiastas impresiones que deja el II Festival de Fantasía de Fuenlabrada (26-27 de septiembre), nos quedamos con ésta. Ensalza las palabras de Josué Ramos, uno de los cabecillas de esta ambiciosa convocatoria cultural. Cabe destacarse que la organización brilló por su excelente gestión y especial afabilidad con los participantes, casi cuatro mil, que acudieron al ecléctico encuentro.

El derroche de cariño hacia una veterana figura de primera línea como el escritor César Mallorquí (Premio Nacional de LIJ 2013) por parte de los jóvenes lectores, la apasionante reflexión sobre distopías (“Mañana todavía”), animada por el entusiasmo adolescente, y la culminación de un fin de fiesta con una inteligente reivindicación colectiva de los valores de la literatura de género fueron algunas de las inolvidables estampas que deja esta exitosa edición del festival fuenlabreño que tuvo lugar en el Espacio La Plaza.

Hubo palabras para la esperanza en tiempos de “crisis económica, ética y moral” por parte de Mallorquí. A su juicio, “la literatura resiste porque nos proporciona una experiencia interior que no puede obtenerse de ninguna otra forma, ni con el cine ni con los videojuegos”. De hecho, añadió, “jamás ha habido en España tantos lectores como ahora, ni tantos autores y publicaciones del fantástico”.  


Queda la siembra de una labor cultural intensiva de la que iremos recolectando los frutos. “Leo mucha fantasía para recoger sus claves y luego romperlas”, confesó Víctor Conde en las conclusiones (“Creación fantástica. La lógica de la magia”), con una perspectiva paradigmática, reveladora de la viveza de la materia objeto de debate. Y siempre “será más productivo entregarse a distopías que entretenerse con historias de vampiros románticos”, sentenció Javier Negrete desde otra de las últimas mesas redondas, tras las interesantes reflexiones de Juan Miguel Aguilera sobre “la juventud, la etapa de la vida perfecta para leer distopía porque es el momento en el que el rebelde entra en un mundo al que los adultos ya se han acomodado pero él quiere cambiar”.


Algunos de los frutos tangibles, como la antología Fuenlabrada Steampunk de Kelonia Editorial (doce historias y ocho ilustraciones), son tan originales que conservarán intacta la capacidad de impacto. “¿Y si una puerta al multiverso nos desvelase una infinidad de mundos alternativos tan verosímiles como nuestra propia realidad y pudiésemos vivirlos todos en el marco de una ciudad llamada Fuenlabrada?”, se preguntan estas páginas. Poco más puede añadírsele a tan significativo planteamiento sobre papel, que se hizo realidad el pasado fin de semana en la localidad. Y como metáfora perfecta, la Tardis a la entrada de la carpa Serenity que albergó la más chispeante variedad de escritores y artistas con sus llamativos trabajos (e indumentaria retrofuturista, los más comprometidos con la causa steamer), arropados por un público bullicioso, agradecido y entregado.



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